En el yoga Iyengar, la alineación no es un mero ajuste físico, sino un acto de escucha profunda al cuerpo. Es la puerta de entrada a una práctica segura, consciente y transformadora. Pero, ¿qué hay detrás de esta obsesión por el detalle?
Desarrollo:
La alineación como lenguaje corporal: Cómo cada ajuste nos enseña a comunicarnos con nuestro cuerpo.
Prevención de lesiones vs. profundización: No se trata solo de evitar el dolor, sino de crear espacio para la evolución.
Ejemplos prácticos:
Tadasana (postura de la montaña): Cómo pequeños cambios en los pies cambian toda la postura.
Trikonasana (postura del triángulo): La alineación de cadera, rodilla y tobillo como base de la apertura.
La mente en la alineación: Cómo enfocar la atención en los detalles calma la mente y desarrolla concentración (Dharana).
Conclusión:
La alineación en Iyengar es una metáfora de la vida: cuando encontramos nuestro eje interno, todo lo demás se organiza con claridad y armonía.